lunes, 25 de julio de 2022

Te extraño
tanto que me aplasta
me duele y me confunde.
Me convertí en este pájaro enjaulado 
que solo dibuja tempestades y agonías
con la mirada y los silencios.

Me convertí en esto que quiebra el vientre
y lo endurece, 
en esta posible capacidad de drenar, y no
como un deshielo, el indispensable mundo de la incertidumbre.

Lamento, a vos, a mi, o a quién sea,
por no habitar la desesperanza con ternura y valentía
por simular crecer en el corazón una raíz 
y en realidad encontrarla seca bajo el agua.
 ... y en realidad, por sostener el muro limítrofe limitante del espectro luminoso,
donde al final,
terminé ocultándome en su sombra.